El autismo adulto: cómo descubrí mi autismo a los 38 años

Este es un artículo muy especial. En él comparto:

  • Cómo fue mi camino hasta el diagnóstico de autismo adulto
  • Rasgos autistas que me hicieron buscar diagnóstico de adulta
  • Test de autismo adulto online

Historia de un diagnóstico de autismo tardío

Este mes se cumplen 2 años de mi diagnóstico de autismo y me ha llevado a reflexionar sobre el camino recorrido.

Este diagnóstico me llegó a los 38 años y fue un proceso que se desencadenó cuando diagnosticaron a mi hija mayor a los 4 años y a la pequeña a los 3. Desde ese momento, me sumergí en la búsqueda de conocimiento sobre el autismo, participando en talleres, formaciones y jornadas. La información que recibí me impactó; me vi reflejada en cada detalle. Mi infancia curiosa, mi adolescencia desastrosa, todo tenía sentido. Estuve tiempo dudando sobre si necesitaba que un profesional corroborara mis sospechas. Al fin y al cabo, ¿cambiaría algo tener un papel con el diagnóstico?

Finalmente, acabé acudiendo a un centro especializado que confirmó mis sospechas: diagnóstico de autismo grado-1.

Recibir el diagnóstico fue una montaña rusa emocional. Experimenté alivio al explicar muchos aspectos de mi vida, pero también duelo por no haberlo sabido antes, lamentando la posibilidad de haber transitado una vida diferente y evitar problemas de salud mental asociados.

Autista sin saberlo: Desafíos y Triunfos

Algunas personas sugieren que es mejor evitar el diagnóstico para no etiquetar. Sin embargo, el diagnóstico me hizo reflexionar sobre las etiquetas que me impusieron a lo largo de mi vida debido a la falta de comprensión: de tímida a dramática, borde a friki. En realidad, era autista, pero nadie lo vio.

Desde temprana edad, fui una niña precoz con desafíos sensoriales. Tenia amigos pero notaba que a menudo les enfadaban ciertas actitudes mías y no entendía el porqué. Además, me sentía más cómoda en grupos pequeños y en grandes grupos (como el aula) llegaba a hacer mutismo. Con todo,  a las personas adultas les parecía una niña obediente, discreta, callada y atenta. Así que pasé una infancia feliz, con muy buenas notas y recibiendo feedback positivo sobre mi actitud. 
Por desgracia, al llegar a la a la adolescencia todo cambió. Con el paso al instituto, las demandas sociales y escolares se multiplicaron y esos cambios abrumadores me llevaron a suspenderlo todo, sin que nadie profundizara más allá de las apariencias.

Tuve ataques de ansiedad y acabé con una depresión. Sin llegar a comprenderme, mi familia acabó llevándome a psicólogos y psiquiatras que no me ayudaron en nada. Simplemente me diagnosticaron con tendencias depresivas, me medicaron y allí acabó la ayuda que recibí.

 

Afortunadamente, por un golpe de suerte encontré mi pasión en la educación, convirtiéndome en maestra de infantil, primaria, inglés y educación especial durante los últimos 15 años.

 
 
 
 
 
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Rasgos de autismo adulto

Pasé la universidad sin pena ni gloria, conseguí trabajar de maestra y pude ir adaptándome con más o menos acierto a la profesión.

Como ya he comentado, el cambio vino al nacer mis hijas y recibir ellas el diagnóstico. En aquel momento fue cuando me fijé en ciertos rasgos que tenía en común con ellas. No todas las personas con estos rasgos son autistas ni todas las personas autistas presentan los mismos rasgos. En mi caso particular, estos fueron la razón de buscar ayuda profesional. Después aprendí que tengo otros rasgos que también son autistas ¡pero me los guardo para otro post!

Necesidad de rutinas:

  • Me tranquiliza hacer las cosas de la misma manera y en el mismo orden cada día.
  • Necesito sentarme en el mismo sitio o usar el mismo vaso o comer la misma comida.
  •  Si me cambian las rutinas,  tengo dificultad para regular emociones y llegan las crisis: gritos, llantos, meltdown

Dificultad para gestionar cambios:

  • Tengo tendencia a la inflexibilidad. Mi primera reacción a los cambios suele ser negativa y me genera muchísima ansiedad.
  • Funciono mejor si se me anticipan los acontecimientos (Si quedamos ¿dónde?¿cuándo?¿Quién viene?) y necesito tiempo para asimilar los imprevistos.

Hipersensibilidad sensorial:

  • Necesito vestir ropa elástica y que me apriete el cuerpo. Las etiquetas y ciertos materiales (lana) me hacen sentir como si me perforaran la piel.
  • Las luces intensas me agotan y me provocan migrañas. Por eso, uso gafas de sol aunque esté nublado.
  • Los sitios muy ruidosos no me permiten concentrarme y me agotan físicamente.

Stimming para regularme

  • Tengo ciertas estereotipias que he ido disimulando con el tiempo para no llamar la atención: caminar de puntillas, apretar los dedos
    y dar palmadas si me emociono mucho.
  • Para regularme de forma discreta uso anillos giratorios y collares-mordedores.

Agotamiento tras socializar

  • Me gusta mucho socializar, sobre todo con pocas personas a la vez y con las que conecto bien.
  • He de planificar descansos tras socializar o me pongo literalmente enferma: agotamiento extremo, dolores de cabeza y barriga, fiebre…
  • Necesito tiempo a solas hasta recuperarme.

Intereses intensos

  • Cuando un tema me interesa, aprendo mucho y muy rápido. Esto ha hecho que mi profesión surja de un interés intenso: la educación
  • Sigo teniendo intereses intensos que son menos aceptables para una persona adulta pero me hacen feliz y me regulan : videojuegos, Star Wars, fantasia, Disney…

¿Puedo ser autista?

Quizás mi historia conecte contigo y tengas dudas de si también eres autista. Ante todo, hay que tener en cuenta que estos rasgos debe analizarlos un profesional ya que pueden ser debidos a otras causas (TDAH, trauma, etc.). 

Como curiosidad, antes de ir a buscar a un profesional yo misma hice algunos tests de autismo online que comparten en espectroautista para confirmar mis sospechas.

⇒ NO VALEN COMO DIAGNÓSTICO ⇐

Pero a mí me sirvieron para darme cuenta que necesitaba ayuda profesional para solventar mis dudas.

Una vez hechos los tests puede que quieras buscar ayuda de un profesional. Si eres de España, recuerda que tengo un artículo con centros y profesionales recomendados.

Espero que esta historia pueda ayudar a otras personas que pasan por una situación similar. 

Si necesitas compartir tus dudas, consejos o guía, no dudes en dejar un comentario o contactar directamente conmigo

¡Muchos ánimos!

2 comentarios en “El autismo adulto: cómo descubrí mi autismo a los 38 años”

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